viernes, 21 de enero de 2011

Dos poemas de Claudia Masin

Mi mundo privado
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Yo ansié tener un cuerpo que practicara,
como un arte, la ignorancia de sí.
Que cayera rendido con la levedad con que caen
las hojas de los árboles. Cuando fuera inevitable,
nunca antes. Pero de tu cuerpo no deseaba
sino lo que había en él de frágil, de imperfecto:
la cicatriz que te cruzaba el pómulo, las pequeñas
arrugas en la frente. La herida
que te asemejaba a mí. Dos ramitas secas
ante la embestida de la menor brisa,
se quiebran. El camino es interminable, te decía,
da vueltas y vueltas alrededor del mundo
y en alguna de esas vueltas los que estaban
destinados a perderse, se encuentran.
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Se dice que a la vera
de cierta ruta que atraviesa el desierto,
es posible hundir una vara en la hierba reseca
y en algún momento brotará el petróleo como un géiser.
Anoche tuve un sueño en el que viajábamos por días
y días para encontrar el yacimiento, a la manera
de los scouts o los cazadores de fortuna
del oeste. Al llegar era de noche,
no había una sola estrella, el pozo
estaba seco. Yo me dormía y te quedabas
al lado mío, cuidando mi sueño. No estabas allí
a la mañana siguiente.
En el sueño, alguien decía:
donde tengas tu tesoro tendrás
tu corazón. Y yo me preguntaba qué pasaría
si tu tesoro se perdiera,
qué pasaría en un juego de cajas chinas
si al llegar a la última,
la que debería contener el objeto precioso,
esa, como todas las otras,
estuviera vacía
.
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La infancia de Iván
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Siempre queda algo por perder. La imagen de un viaje
que hicimos juntos, en una camioneta
cargada de manzanas que caían en la carretera
cuando hacíamos algún viraje brusco. Los caballos
siguiendo el rastro de las frutas, detrás nuestro.
En el agua de los aljibes, decías, hay una luz
parecida a la de una estrella, incluso en las mañanas,
porque los pozos confunden el día con la noche, sumergidos
como están en su penumbra. Siempre hay algo que resta,
un destello que nos mantiene vivos
por error.
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Claudia Masin (1972, Resistencia, Chaco. Vive en Buenos Aires), de su libro, la vista, 2002. Los textos de este libro son recreaciones de films: Mi mundo privado, My own private Idaho, de Gus Van Sant, E.E.U.U, 1991; La infancia de Iván, de la película de Andrei Tarkovski, Rusia, 1962. Otros libros publicados: Bizarria, 1997. Geología, 2001. la vista, 2002. Se acaba de editar, La plenitud, en un sello nuevo, Hilos editorial.
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Claudia MaClaudia

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