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martes, 14 de junio de 2011

Madariaga, ese criollo del universo

Joâo Guimarâes Rosa en la muerte
...................................................A Lila Mora y Araujo
.................................................y Octavio Mora
.
Joâo Guimarâes Rosa,
¿te acordarás algún día de mí?
.
Cuando los entendidos descomponen
........novelas,
sertanejo,
¿me recuerdas a mí?
.
Cuando no huye el yacaré amarillo,
y el agua del buritizal,
llena de flores,
es muy pesada,
¿me recuerdas a mí?
.
Y cuando la serpiente,
la especial,
que desliza su corazón en la caliente
...........agua,
rememore mi amor,
¿te acordarás de mí?.
.
Tú, y yo, y el hada sexual de la naturaleza,
los tres,
seres sencillos,
dormimos, alguna vez, sobre el
.........apero,
¿y el agua?: no se nos escondía,
ardiendo, terriblemente, en su leve
........sexo.
.
.
El paraíso del estero
.
Cuando el pájaro,
pájaro del amanecer que detiene a la tormenta,
llega hasta el fondo del verano colérico
.........y con sombras blancas,
.........que deslumbra a mi cabeza,
oh rey del mediodía, vuela mi sangre con la
.........tormenta del verano,
.........y la húmeda reina del amor
.........-con aros en el rostro-
reposa en el fondo del paraíso del estero.
.
Cascabeles de serpientes-leyendas
cantan desde el país del odio,
........que me hace llorar de fuego,
y en el río salvaje nada el niño salvaje,
¿y quién lo podría recibir,
........si aún nada,
........y tiene el espíritu en los ojos?
Y aún canta,
y no podría dejar de cantar su corazón,
........que sólo busca enterrarse
........con el río de cristales rosados,
sin poder desligarse de la tierra.
.
2
.
Me he descubierto en mi propio corazón,
tratando de envenenarme en las vastedades
........de las aguas.
La serpiente era la principal belleza
........dominante entre los colores de mi
........sangre.
La serpiente que ardía en el final de la
........frescura de mi memoria,
y copulaba con el tigre que salía intacto
........de entre los juncos de oro.
.
Después de todo ésto,
¿comprenderéis que no pueda decretar,
........definitivamente,
........ninguna Poética?
.
.
Criollo del universo
.
El blanco océano gira en mi corazón
mientras canta el otro océano de plata amarilla,
que se desprende de las aguas del sol.
.
Ya es muy tarde para ser sólo de una provincia,
..........y muy temprano para pertenecer,
..........todo,
..........al planeta venidero y sangrante
..........resplandor.
.
Oh, acude a mí, a mi jerarquía de peón del planeta,
.........gaucho con trenzas de sangre,
.........mi padre,
y ensíllame el mejor caballo ruano del universo:
para atravesar el agua de oro de la muerte,
........y escucharme,
........todo,
........siempre en ti.
.
El blanco oceáno solloza por la inmortalidad.
.
.
Francisco Madariaga (1927 -2000, Buenos Aires. Desde sus quince días hasta sus quince años, vivió en la provincia de los esteros, Corrientes), de Resplandor de mis bárbaras, 1985, Libros de Tierra Firme. Poeta. Publicó, entre otros libros de poesía: El pequeño patíbulo, 1954. Las jaulas del sol, 1960. Tembladerales de oro, 1973. Llegada de un jaguar a la tranquera, 1980. Una acuarela móvil, 1985. El tren casi fluvial, Obra reunida, 1988. Criollo del universo, 1998. En la tierra de nadie, 1998.

domingo, 15 de mayo de 2011

García Sabal, entre piedra, arena y espejos

18
.
Entre las cosas viejas, entre las cosas
que uno guarda como viejas, encontré,
un ovillo de papel viejo, un dibujo.
No lo había olvidado, pero con los años
todo se hace flaco, se entumece la memoria.
Abrí la cartulina, la clavé en una pared
y miré largo rato ese cuerpo austero,
cara, ojos, boca, lo joven intacto.
Entonces le hablé, hablé a ese que fui,
y era ajeno, extraño a mi corazón.
Sin arrepentiemiento volví a ovillarlo
y lo guardé en el lugar de lo viejo.
.
Después caminé por la casa y vi un jardín
(que no tengo) y leopardos que eran pumas
y panteras o pájaros altos (que no conozco)
y también cebras que eran burros o asnos
y la cola de un caballo blanco y la seda
de una yegua dormida como un gato.
Me dije, entonces, que el recuerdo era otro
y la memoria otra: una trampa que ardía,
extranjera, monótona, como la vida.
.
.
20
.
Ahora es la hora de acordarnos: somos
nosotros, no hay nada que temer: no hay
nubes negras en ninguna parte y el sol
repetirá su lado de sombra. No hay nada que temer.
Está en orden la rueda del mundo, y la vida
sigue más allá de nosotros, mientras remamos
hacia algo que nos esquiva y arrastra:
sombra, sol, pies, espejos que se hunden,
botes haciendo agua, pasillos hacia abajo.
.
Ahora que todo es piedra y arena y no buscamos
algo perdido en otra vida, es la hora de andar
solos entre lluvias y barro, la hora de ir
entre pasado y futuro, en agua, hoyo de agua,
espiral, lazo en la garganta. Es ahora la hora.
.
.
Jorge García Sabal (1948, Balcarce, Buenos Aires- 1996, Buenos Aires), de Sutura. Libros de poesía: El fuego de las aguas, 1979. Figura de baile, 1981. Mitad de la vida, 1983. Lugares propios, 1987. Tabla rasa, 1990. Sutura, 1994.

martes, 3 de mayo de 2011

Susana Villalba, un poema

La pantera
.
Matar al animal
requiere un animal
sin sombra.
Vas caminando por un monte
o te parece, no sabés dónde estás;
creés que lo sabías
cuando llegaste.
Ese negro
bien puede ser una pantera
o mujer,
no te das cuenta.
La mirada salvaje te gusta,
no, te calienta.
No, te mira
como quien no comprende
dónde está.
Ya estás perdida,
tendrías que llevarla a tu casa
pero sabés como termina:
un animal herido
siempre ataca.
Tendrías que matarla,
ahora,
antes de que sea tarde
o por piedad.
Pero esa mirada es una trampa,
si es pantera
sabe matar mejor
que vos.
Nadie sabe tu nombre
aquí
y ahora él
o mujer te da la espalda.
Pensás en un Remington
liviano
de distancia corta.
Pero nadie escucharía,
Red Hot los distrae,
a vos también.
Y no se mata por la espalda,
lo viste en las películas
o creés en eso.
Matar
es otra cosa.
Ahora te mira y ya sabés,
vas a llevarla a tu casa.
Está tocada por la gracia,
está a la vista
o vos lo ves, no estás segura,
o tiene algo
que creés comprender.
Y sin embargo
sabés cómo termina:
no sabés cómo
te hirió si te quería.
No querés acercarte,
te mira como miran los gatos
cerrando los ojos.
Es un hombre
por la manera de fumar,
se apoya en la barra
frente a vos,
los dos están perdidos.
Pensás en el Remington
nunca tuviste uno.
Matar es otra cosa.
Nadie puede comprenderlo,
el negro tampoco pero ve
que tenés un cigarrillo
en la mano
y otro ardiendo
en el cenicero;
se acerca y lo fuma.
Estás perdida,
creés saber cómo termina
y volvés a equivocarte,
apaga el cigarrillo
y se va.
Ahora nadie
se parece a tu deseo.
Y es que no se parecía.
Una pantera perdida
en su memoria
o forma de mirar
o lo que fuera
que no vas a saber.
Tomás un taxi pensando
demasiada belleza no es el móvil,
es la coartada.
Para matar una pantera
hay que cerrar los ojos.
.
.
Susana Villalba (1957, Buenos Aires), de Matar a un animal. Libros publicados: Oficiante de sombras, 1982. Clínica de muñecas, 1986. Susy, secretos del corazón, 1989. Matar a un animal, 1997. Plegarias, 2004.

miércoles, 23 de marzo de 2011

A 35 años del golpe militar en Argentina

24 de marzo, Día Nacional de la Memoria, dos poemas de Paco Urondo
.
La arena eterna y movediza
de tu vientre; tu espalda -almohada del amor-, los
desfiladeros, las cumbres de tu cuerpo; las imperfecciones
que enternecen. La voluntad
de ser libres, como cualquier país
subdesarrollado, enceguecido, dispuesto a la guerra. Hetaira
que busca su aire y su placer
compitiendo inútilmente con el brazo de mi privilegio.
.
El muslo enjoyado, el montón
de trigo que baja de tu cintura hebrea, los dos
cabritos, la torre
del cuello; sos
hermosa como los racimos, como las manzanas, como el sabor
de tu paladar. A levantarse,
mi amor, a salir a los campos,
a ventilar esta ciudad inseparable y maldita.
.
Aspiraba a muy poco. Sólo
quería el sol de tu cuerpo y las desdichas
de este mundo. Pretendía
las alternativas
del tiempo que raspa el alma y la luz
del testigo y del combatiente. Más tarde,
supe que el precio de
todo amor, de toda compañía, de toda liberaración,
de toda esperanza, era la propia vida, que tampoco dispone.
.
.
.
Liliana Raquel Gelin
.
Como un viejo guerrero, tirando
un manojo de luz a la cara
de los sombríos, ha muerto
una chica de veinte años; pudo
ser mi hija. Avilantez
sobrevolaba su vuelo, amarraron
su aire; no es la muchacha
colgada del frágil designio.
.
Aquí habrá batalla como en los campos
de Córdoba, rayo del dolor, escalofrío
donde murió valientemente una chica
de veinte años: hijita mía,
palomita tremenda, duérmase
mi niña, duérmase mi sol que ya nadie
la va a molestar. El Cuco será derrotado
y sus hermanitos y padres cuidarán
de su jardín, regirán los reflejos de su pasado.
.
Que haya paz en su memoria
por la que vive. Que haya eterna
gratitud por su generosidad eterna.
.
.
Paco Urondo nació en Santa Fe, en 1930, cayó en combate contra la dictadura militar en junio de 1976, Mendoza. De la antología Poemas de Batalla, el primero de Son memorias; el segundo, Poemas Póstumos

miércoles, 19 de enero de 2011

Thénon, patear, estirar, romper el lenguaje

.
Poema con traducción simultánea
español-español
.
........Para ir hacia lo venidero,
........para hacer, si no el paraíso,
........la casa feliz del obrero

........en la plenitud ciudadana,
........vínculo íntimo eslabona
........e ímpetu exterior hermana
........a la raza anglosajona
........con la latinoamericana.
........Rubén Darío. Canto a la Argentina
.
.
Cristóforo
.............(el Portador de Cristo)
hijo de un humilde cardador de lana
.............(hijo de uno que iba por lana sin cardar)
zarpó del puerto de Palos
.............(palo en zarpa dejó el puerto)
no sin antes persuadir a Su Majestad la Reina
Isabel la Católica de las bondades de la empresa
por él concebida
.............(no sin antes persuadir a Her Royan Highness
.............die Köningin Chabela la Logística de empeñar
.............la corona en el figón de Blumenthal con-verso)
así se vertiesen litros y litros de
genuina sangre vieja factor RH negativo
............(así costase sangre sudor y lágrimas
............antípodas)
se hicieron a la mar
............(se hicieron alamares)
y tras meses y meses de yantar solo
oxímoron en busca de la esquiva redondez
............(y tras días y días de mascar Yorkshire pudding
............y un pingüino de añadidura los domingos)
alguno exclamó tierra
...........(ninguno exclamó thálassa)
desembarcaron
en 1492 a. D.
..........(pisaron
..........en 1982 a. D.)
jefes esperaban
en pelota
genuflexos
.........(mandamases aguardaban
.........desnudos
.........de rodillas)
Cristóforo gatilló el misal
.........(Christopher disparó el misil)
dijo a sus pares
........(murmuró a sus secuaces)
coño
.........(fuck)
ved aquí nuevos mundos
........(ved aquí estos inmundos)
quedáoslos
.........(saqueadlos)
por Dios y Nuestra Reina
.........(por Dios y Nuestra Reina)
A.M.É.N
..........(O.M.E.N)
.
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Susana Thénon (1937, Buenos Aires -1990, Buenos Aires), de Ova completa, Editorial Sudamericana, 1987. Poeta, traductora, fotógrafa. Libros publicados: Edad sin tregua, 1958. Habitante de la nada, 1960. De lugares extraños, 1967. Distancias, 1984. Ova completa, 1987

lunes, 25 de octubre de 2010

Bellessi: mútiples voces, ritmos y máscaras

Muestra el hueco, la cuenca vacía donde ahora
reposa en dorada esmeralda....
el iris impreso del globo, la mirada
Muestra la mandíbula
una carcajada fósil, lejos del tumulto
risible de la vida que la desata
Muestra su quietud
a la otra mitad en movimiento: el embate
vivo de la cara. Intenta anticipar
aquello que siempre golpea por sorpresa
Se demora. Se le hace que hablará
a su otra mitad la calavera
Busca restituir
la nacarada fruta de la carne en su media cara
Recuerda un bolero un mapa de
tropical islands. Calavera no llora ni mama
Reclama una ilusión: la fiera o el pasto de las
fieras. Una retórica salvaje exige
enemigos a la vista, higos manando
la dulzura de su leche en medio del verano
El ideal rotundo de la muerte, transformación
cambio -ácaros, hongos y babosas modificando
los canteros desordenados- o una imagen que niega
en su belleza inmodificada
la existencia del jardín. Borrar
la muerte o actuarla no es nunca su anticipo:
aquél, video clip sin sentido
de la ofensa. Pequeña y patética
muestra
el hueco, la cuenca vacía donde ahora el iris resalta
la belleza siempre condenada y que siempre
otra forma delata

Diana Bellessi (1946, Zavalla, Santa Fe, Argentina). de su libro El jardín. Poeta. Libros publicados: Destino y propagaciones, 1970. Crucero editorial, 1981. Tributo del mudo, 1982. Contéstame, baila mi danza(selección y traducción de poetas norteamericanas contemporáneas, 1984, reeditado en 1995, con el título Diez poetas norteamericanas). Danzante de doble máscara, 1985. Eroica, 1988. Buena travesía, buena ventura Uli, 1991. El jardín, 1993. Colibrí, ¡lanza relámpagos! poemas escogidos, 1996. The twins, the dream (libro a dos voces con Ursula K. Le Guin, 1996, reeditado como Gemelas del sueño), 1998. Sur, 1998. Leyenda, poemas escogidos, 2002. Antología poética, 2002. Mate cocido, 2002. Desnuda y aguda la dulzura de la vida (selección y traducción de la obra de Sophia de Mello Breyner Andersen), 2002. La edad dorada, 2003. La rebelión del instante, 2005. Lo propio y lo ajeno, libro de reflexiones, 2006. La penumbra que mira el oro, poemas escogidos, 2007. La voz en bandolera, antología, 2007. Tener lo que se tiene, poesía reunida, 2009.

viernes, 1 de octubre de 2010

La familia china

II
Son chinas las tres chicas, pintadas con el fino pincel de un copista oriental. Ojos como rendijas miran la escena de la madre, lavando el kimono en el piletón del patio. Las miradas finitas rayan las ojeras de la madre, imitación de la sombra de un árbol exótico. Le dibujan persianas cerradas para protegerla de un sol de siesta, insoportable.
...El alma china de la familia se llena como una palangana porteña al compás de los dichos maternales del agua. Y las tres chicas recuerdan, al unísono, los agujeros dejados por las balas. Los agujeros del recuerdo, multiplicados por tres, ensucian con la sangre del padre el kimono que la madre lava, infinitamente, adentro del piletón de sus propias ojeras.
...Recordar, abrir el ojal de una herida llamada ojo, provoca un dolor de sol, insoportable, entre ceja y ceja. Por eso, a la sombra de un árbol exótico, las tres chicas pintan el alma de un dragón subiendo al cielo, con el fino pincel de sus pestañas.
.
V
Cuando las tres chicas se acercan, el padre cierra el abanico de sus sentimientos, de golpe. Tiene miedo el padre chino de que el calor de sus hijas desplanche las rayitas de su alma, plisadas con suma paciencia por sus antepasados.
...El miedo le hace pitar de una boquilla elongada hasta el límite. Chupa del pico el hombre, y de su boca evaporada por el humo se desprenden pensamientos finitos como el perfil de un pez raya.
...Es el opio de los pueblos con que carga su boquilla el que lo hace descifrar sus pensamientos en voz alta. "Esas tintoreras -dice de sus hijas- calientan la pava y después yo salgo hecho una planicie. Qué saben ellas, tan chiquitas, del trabajo que costó a mis antepasados imitar el oscuro abanico de las olas, escama por escama, durante milenios, hasta hacer de mi alma este biombo musical que sólo los hombres chinos saben desplegar con dignidad".
...Al escucharlo, la más china de las tres chicas desenrolla el caracol de su rodete en señal de rebelión. Cae ondulado el bandoneón de su pelo, y el padre recuerda el golpe, seco, de una sombrilla al cerrarse.
.
XII
Ése es el guía, el hombre iluminado, el mismo que conduce a los parientes a través de los amargos dédalos de la ciudad. Dicen que no hay callejón ni bajo fondo que resistan el alumbrado de semejante luminaria, ni siquiera el intrincado corazón de La del Medio, la más evanescente de las chinas.
...Cada vez que un rebaño de parientes llega desde la madre patria hasta la casa familiar, el muchacho se despacha con un discurso tan brillante que deja encandilados a los asistentes: la lumbrera de su entendimiento predica, como un farol, ante cualquier indicio de oscurantismo.
...Así sucedió aquella vez. Alardes, enfatismos: el peso relumbrante de las palabras cegaba al confuso rebaño, como siempre. Ni siquiera el velo de las pausas lograba opacar, con un poco de nada, la luz hiriente del guía.
...Pero de pronto, uno de los recién llegados balbuceó ¡i-ke-ba-na!, señalando el arbolito de navidad que guiñaba sus estrellas en la ventana de un vecino. Todas las cabezas giraron al unísino, y el giro, brusco, se esfumó en el aire como el gesto de un actor de la Ópera de Pekín.
...El ritmo sincopado de las sílabas ardió en el vacío de los ojos, igual que los cometas o las panaceas cuando cruzan la boca sombría del cielo.

María del Carmen Colombo, de La familia china (1950, Buenos Aires). Poeta. La edad necesaria, 1979. Blues del amasijo, 1985. Blues del amasijo y otros poemas, 1992 y 1998. La muda encarnación, 1993. La familia china, 1999 y 2006. Los sueños del agua, 2010.

miércoles, 25 de agosto de 2010

No hay puertas

.
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Olga Orozco. Lectura de poemas en el ICI (Instituto de cooperación Iberoamericano),Buenos Aires,1986

Pavana de hoy para una infanta difunta que amo y lloro

A Alejandra Pizarnik

Pequeña centinela,
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel en blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban a medida que tú te destejías hasta el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo.
El que los abre traza las fronteras y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.
Insomnios como túneles para probar la inconsistencia de toda realidad;
noches y noches perforadas por una sola bala que te incrusta en lo oscuro,
y el mismo ensayo de reconocerte al despertar en la memoria de la muerte:
esa perversa tentación,
ese ángel adorable con hocico de cerdo.
¿Quién habló de conjuros para contrarrestar la herida del propio nacimiento?
¿Quién habló de sobornos para los emisarios del propio porvenir?
Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un jardín
donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.
Flor cruel, flor vampira,
más alevosa que la trampa oculta en la felpa del muro
y que jamás se alcanza sin dejar la cabeza o el resto de la sangre en el umbral.
Pero tú te inclinabas igual para cortarla donde no hacías pie,
abismos hacia adentro.
Intentabas trocarla por la criatura hambrienta que te deshabitaba.
Erigías pequeños castillos devoradores en su honor;
te vestías de plumas desprendidas de la hoguera de todo posible paraíso;
amaestrabas animalitos peligrosos para roer los puentes de la salvación;
te perdías igual que la mendiga en el delirio de los lobos;
te probabas lenguajes como ácidos, como tentáculos,
como lazos en manos del estrangulador.
¡Ah los estragos de la poesía cortándote las venas con el filo del alba,
y esos labios exangües sorbiendo los venenos de la inanidad de la palabra!
Y de pronto no hay más.
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se desgarró el papel con la desgarradura que te desliza en otro
laberinto.
Todas las puertas son para salir.
Ya todo es el revés de los espejos.
Pequeña pasajera
sola con tu alcancía de visiones
y el mismo insoportable desamparo debajo de los pies:
sin duda estás clamando por pasar con tus ojos de ahogada,
sin duda te detiene tu inmensa sombra que aún te sobrevuela en busca de otra,
o tiemblas frente a un insecto que cubre con sus membranas todo el caos,
o te amedrenta el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces en su sala como un manto:
en el fondo de todo jardín hay un jardín.
Ahí está tu jardin,
Talita cumi.

Olga Orozco (1920, Toay, La Pampa - 1999, Buenos Aires)

domingo, 22 de agosto de 2010

Lamento por la tórtola de Butch Butchanam


el pobre butch butchanam pasó sus últimos años
cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie
en solidaridad con el pájaro al que amaba y cuidaba
y a veces aleteaba en su hombro dejando caer
un dulce sonido a naranjos azules girando por el cielo
a demonios de pie sobre un ratón
a monos de piedra sorprendidos en el acto de hacer

"oh tórtola" decía butch butchanam "amas la ceguera
y yo convertí mi corazón en ceguera
para que vueles alrededor de él y te quedes"
pero lo que debe desaparecer
todo lo que se masca come chupa bebe o saborea
venía con el crepúsculo y tristeza para butch
tristeza para butch

el cual:
soñaba con el desierto sembrado de calaveras de vaca
los castillos de arena instantánea o polvo rápidamente quieto en tierra
los oleajes (como de serpiente) del tiempo en Melody Spring
y los antepasados que ya no conocían la muerte ni el dolor de la muerte
y hablaban un idioma lento amarillo feliz
como un lazo de oro al cuello

noches y noches soñó butch butchanam
hasta que supo que iba a morir
enfiló su cama hacia el sur y se acostó de espaldas al cielo
y dejó escrito en la tórtola que lo enterraran de espaldas al cielo
y aquí yace de espaldas al cielo mirando todo lo que baja y sube
en Melody pueblo de miserables que:

degollaron la tórtola la asaron se la comieron
y comprobaron con cristiano horror
que los miraba desde el plato
con el recuerdo de sus ojos

Juan Gelman (1930, Buenos Aires). Traducciones III: Los poemas de Sydney West, 1969

martes, 12 de mayo de 2009

Carta de la poeta Alejandra Pizarnik a Amelia Biagioni, después de la lectura de su tercer libro de poesía El humo (1957)

.












Buenos Aires , 18/XI/67


Querida Amelia:


Mil gracias por EL HUMO. Vengo de él y no logro encontrar una frase para destinarle; digo una frase como un manto real que a la vez fuera un manto de arpillera, una frase vestida de princesa pero mendiga.Por cierto que el primer gesto, al acabar tu libro -hace 1 minuto- ha sido colocarlo entre los libros que voy a releer (no hay muchos) porque EL HUMO me sedujo tanto que siento, simultáneamente, deseos de conocer (es imposible, lo sé, pero justamente) por qué y cómo y de qué manera. Por otra parte, la seducción se despliega en diversas gamas: el poema de la pag. 51, por ejemplo, es la seducción del misterio musical del lenguaje, o mejor, la magia hipnótica que me obligó a leerlo en voz viva. No es el único dotado de ese poder pero sí el más extremo.

Esta mención te hará sonreír, acaso. ¿Cómo frente a cosas tan terribles, hablo de seducción y me complazco en magias "externas" (según algunos)? Precisamente, porque son terribles, y porque el lenguaje se les resiste y las traiciona, e incluso las anula, por eso, justamente, me impresionó doblemente tu libro. Precisamente, porque cada verso y cada palabra han sido llevados (padecidos) hasta su máxima tensión, y con toda la carga de sus sentidos plurales, estos poemas son un lugar -o un espacio- de reunión. Por eso, imagino, invocas a la dura poesía con términos lujosos y trágicos como si fuera la muerte; y por eso, imagino, ser poeta es, entre otras cosas, poseer esta virtud (sinonimo de "la condena", naturalmente) de adueñarse de la máxima paradoja - aquella que el viejo amigo Kierkegaard considera un escándalo. Paradoja que consistiría en que el más solitario, por obra y gracia de "alados Discursos", crea un lugar - el poema- en donde otros solitarios se reúnen, se reconocen (en tanto afuera llueve y es invierno). Tus poemas fueron siempre para mí lugares pero nunca lo fueron como ahora, gracias por EL HUMO. Incluso llegué a preguntarme cómo mantenés la estructura perfecta y acabada si detrás, a tan pocos pasos, acecha el ángel de lo absoluto, opuesto al de los "ojos con límites". No sé, por cierto, responder, pero celebro tener que preguntarlo. Tampoco quiero resumirte los temas porque no soy profesora (quizá sea una desgracia, lo digo en serio) y sobre todo porque me son demasiado entrañables. Hay alguno, quizá el más terrible o el más intimidante, que alude al doble o a la sombra o al espejo o al quién soy, que aparece transfigurado como enorme valentía y hermosura (por supuesto que es facilísimo luchar en la guerra comparado con ese descenso al infernal encuentro con la otra o con las otras).

Y no continuo, porque hay que hablar menos y releer más. Dura poesía y duro oficio de servirla pero vos no necesitás temer aquella alusión de Mateo XXX, 25 (o acaso era XXV, 30)

Gracias de nuevo y recibí mi mucha admiración y abrazo

Alejandra

Cavante, andante

A veces
soy la sedentaria.

Arqueóloga en mí hundiéndome,
excavo mi porción de ayer
busco en mi fosa descubriendo
..............................................lo que ya fue o no fue
soy predadora de mis restos.

Mientras me desentierro y me descifro
................................................y recuento mi antigüedad,
pasa arriba mi presente y lo pierdo.


Otras veces
me desencorvo con olvido
pierdo el pasado y soy la nómada.

Exploradora del momento que me invade,
remo sobre mi canto suyo
rumbo al naufragio en rocas del callar,
o atravieso su repentino bosque mío
hacia el claro de muerte.

Y a extremas veces
mientras sobrecavándome
descubro al fondo mi
fulgor inmóvil ojo
de cerradura inmemorial,

soy avellave en el cenit
.............................................................ejerciendo
................................mi remolino.



Región de fugas (1995). Amelia Biagioni

La descalza jadeante


.
la sin boca ni sombra
la de púrpura andrajo verde
la que perdió en el viento su asombrero*
la sola en pie de vértigo
por el filoso ajeno espacio
la para siempre huyente disparada

siempre súbita tuerce y
............................recuperando el ave-asombro
vuelve sobre su fuga
consumiéndola en vórtice

y al ver mi dibujada muchedumbre
me asalta
me unifica me cunde
me aconcava me fulge me arrodilla
me empuña
lúdica alegre trilce trágica
me fuerza a pronunciarla
con el aliento de su nuca

a revelarla rientes esfinges ayantes
a decirla espesura carmesí de agonías
a resonarla soledades
.......en junta ronda orgasmo
.............en gólgota margen abismo
a trinarla peregrinantes abedules
a que la entone hogar remoto
a que la exhale muerte en Brahms
a musitarla revoluciones del Silencio
y cuando repentina
con salto sin ocaso
entra al zodíaco enemigo
y otra vertiginosa vez huye por siempre

quedo
..........semidurando
........................reducida
...................................a muchedumbre en lámina
sin mí.


Región de fugas (1995). Amelia Biagioni (1916, Gálvez, Santa Fe-2000, Buenos Aires). Sonata de soledad, 1954. La llave, 1957. El humo, 1967. Las cacerías,1976. Estaciones de Van Gogh, 1984. Región de fugas, 1995. *neologismo