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sábado, 7 de mayo de 2011

Un poema de Anne Sexton

Descalza
.
Amarme cuando me quito los zapatos
significa amar mis largas piernas morenas,
queridas, tan buenas como cucharas;
y mis pies, esos dos niños
a los que se deja hurgar desnudos. Protuberancias,
los dedos de mis pies. Sin límites.
Más aun, mira las uñas y
las articulaciones prensiles y
los diez tramos, raíz a raíz.
Todo enérgico y salvaje, este pequeño
cerdito fue al mercado y este pequeño cerdito
se quedó. Largas piernas morenas y largos dedos morenos.
Más arriba, mi amor, la mujer
está llamando a sus secretos, pequeñas casas,
pequeñas lenguas que te hablan.
.
No hay nadie más que nosotros
en esta casa sobre la lengua de tierra.
El mar lleva una campana en el ombligo.
Y yo soy tu putita descalza por una
semana completa. ¿Te apetece un poco de salami?
No. ¿Prefieres acaso un scotch?
No. En realidad no bebes. Me bebes
a mí. Las gaviotas matan peces,
chillan como niños de tres años.
La espuma es un narcótico, llamando,
Soy yo, soy yo, soy yo
toda la noche. Descalza,
recorro arriba y abajo tu espalda con suaves golpecitos.
Por la mañana corro de puerta en puerta
de la cabaña jugando al pilla pilla.
Ahora me tomas por los tobillos.
Ahora subes por mis piernas poco a poco
y vienes a perforarme en la señal de mi ansia.
.
.
Anne Sexton (1928, Newton, Massachusetts-1974, Boston), de Poemas de Amor, 1969. Antología El Asesino y otros poemas, Icaria Poesía, 1996. Traducción: Jonio González y Jorge Ritter.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Levertov: mirada, imaginación, oficio

Vestigio
.
Mi amistad con de uno a dos, o tres, sí tres
hombres por los que sentí
una vez un deseo desenfrenado, hiriente,
aún conserva, tras tantas transformaciones,
restos de aquella fragancia,
como en un cofre donde cierta vez
se guardaron las hojas de una hierba exótica,
hierba de propiedades variadas, curativas y peligrosas,
pero ya muy mustia.
.
.
Dádiva
.
Justo cuando piensas que no eres
más que un frágil entramado de
preguntas, te depositan
las preguntas de otros
en tus manos vacías,
huevos de cantor que aún pueden
romper si les das calor,
mariposas que se abren y cierran
en el cuenco de tus manos; confían que no dañes
su polvillo, su pelusa centelleante.
Los otros te dan sus preguntas
como si fueran respuestas
a todas tus dudas. Sí, quizás
en sus dádivas esté la respuesta.
.
.
Justa advertencia
.
Lluvia entre tinieblas. El búho,
terror de los que son su presa,
merodea hambriento.
Lúgubre, suave y solemne, hace notar,
una y otra vez su presencia;
su llamada una cascada de fúnebres notas,
su tono casi de paloma.
.
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Denise Levertov (1923, Essex, Inglaterra -1997, Maine, Estados Unidos), de su último libro, Arenas del Pozo. Traducción: José Manuel Rodríguez Herrera. Publicó más de veinte libros de poesía, entre ellos: Aquí y ahora, 1957. La danza de la tristeza, 1967. Arenas del pozo, 1994-96. El gran vuelco de su poesía se produce cuando llega a Estados Unidos, en 1948, época de gran efervescencia poética, con William Carlos Williams a la cabeza. Defensora de los derechos humanos, tuvo una activa participación en contra de la guerra de Vietnam.
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domingo, 12 de diciembre de 2010

Los aullidos de Allen Ginsberg

Un supermercado en California
.
..Qué ideas tengo de ti esta noche, Walt Whitman, porque
caminé por las calles laterales bajo los árboles con un dolor
de cabeza consciente de mí mismo mirando la luna llena.
..En mi fatiga hambrienta, y comprando imágenes, entré
al supermercado de frutas de neón, ¡soñando con tus enumeraciones!
..Qué duraznos y qué penumbras! ¡Familias enteras
comprando por la noche! ¡Pasillos llenos de maridos!
¡Esposas en las paltas, bebés en los tomates! y tú,
García Lorca, ¿qué estabas haciendo junto a las sandías?.
.
..Te vi, Walt Whitman, sin hijos, viejo mendigo solitario,
husmeando entre las carnes en el refrigerador y echando el ojo
a los muchachos del supermercado.
..Te oí preguntando a todos: ¿Quién mató a las chuletas de
cerdo? ¿Cuánto valen los plátanos? ¿Eres tú mi ángel?
..Anduve dentro y fuera de los brillantes montones de latas
siguiéndote, y seguido en mi imaginación por el detective del negocio.
..Caminamos juntos a grandes pasos por los abiertos corredores
en nuestra solitaria fantasía probando alcachofas, poseyendo
todas las delicias congeladas, y nunca pasando por la caja.
..¿Dónde vamos, Walt Whitman? Las puertas se cierran en
una hora. ¿En qué dirección apunta tu barba esta noche?
..(Toco tu libro y sueño con nuestra odisea en el supermercado
y me siento absurdo)
..¿Caminaremos toda la noche a través de calles solitarias?
Los árboles añaden sombra a la sombra, luces apagadas en las
casas, los dos estaremos solitarios.
..¿Pasearemos soñando con la América perdida del amor más
allá de los automóviles azules estacionados, hacia nuestra
cabaña silenciosa?
..Ah, querido padre, barbagrís, viejo solitario profesor del
coraje, ¿qué América tuviste cuando Caronte dejó de empujar
su barca y bajaste en una humeante ribera y viste el bote
desaparecer sobre las negras aguas del Leteo?
.
.
Allen Ginsberg (1926, Paterson, New Jersey - 1997, New York), de Aullido. Traducción: Rodrigo Olavarria. Algunos de sus libros: Aullido, 1956. Kaddish y otros poemas, 1961. Sandwiches de realidad, 1963. Las cartas de la ayahuasca, junto a Burroughs, 1963. Noticias del Planeta, 1968. Sudario blanco, 1987.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Dos poemas de Marianne Moore



Talismán

En un mástil quebrado
por el mar arrojado
junto a la nave rota,
un pastor tropezó
y en la arena encontró
una gaviota

de lapizlázuli, fino
amuleto marino
con alones abiertos,

crispadas garras de coral
y pico en alto para saludar
a los marineros muertos



El refugio del mago


de moderada altura,
(lo he visto)
sombrío pero brillante por dentro
como una piedra lunar,
mientras un destello amarillo
desde la grieta de una contraventana
y un destello azul desde el farol
junto a la puerta principal brillaban.
No daba pie a ninguna queja,
no se podía pedir más,
consumadamente sencillo.

La mole negra de un rosal en la parte de atrás
casi tocando los aleros
con la exactitud de un Magritte,
era ante todo discreto.


Marianne Moore
(1887, Kirkwood, Missouri, 1972) Poemas, 1921. Observaciones, 1924. Poemas sueltos de Marianne Moore (prólogo de T.S.Eliot), 1935. Al pangolín y otros versos, 1936. Qué son los años?, 1941. Sin embargo, 1944. Poemas completos, 1951.

Stevens sobre Marianne Moore


En el capítulo 4 de El Ángel Necesario. Ensayos sobre la realidad y la imaginación, Stevens reúne uno de los poemas de Marianne Moore, Él "digiere el duro fierro", con un artículo titulado Sobre la verdad poética, de H. D. Lewis. En un fragmento del texto, Stevens dice:

...lo que importa, en el poema de Miss Moore no es su significado sino su fuerza como obra de arte. ¿Nos hace tan concientes de la realidad de que se ocupa, gracias a la mordacidad y penetración del poeta, que nos impone a aceptar algo de nuestra conciencia?...
Paul Klee


El mundo estaba en calma y la casa en silencio


El mundo estaba en calma y la casa en silencio.
El lector convirtióse en el libro; y la noche
.
De verano era como la conciencia del libro.
El mundo estaba en calma y la casa en silencio.
.
Se decían palabras, tal si no hubiese libro,
Pero sobre la página se inclinaba el lector,
.
Deseaba inclinarse, aun deseaba ser
El sabio para quien su libro es realidad, para quien
.
Esa noche era como pensamiento perfecto.
La casa debía estar en silencio, y lo estaba.
.
La quietud era parte del sentido, era parte
De la mente, el acceso a la perfecta página.
.
Y el mundo estaba en calma. La verdad en un mundo
En calma, en que no existe otro sentido, él mismo
.
Es calma, él mismo es el verano y es la noche,
El lector que se inclina y que lee hasta tarde.
.

Wallace Stevens (1879, Reading, Pennsylvania- 1955, Connecticut). Poema de Viaje al verano. Traducción: Andrés Sanchéz Robayna . Libros de poesía: Harmonium, 1923. Ideas de orden, 1935. El hombre con la guitarra azul, 1937. Las auroras del otoño, 1950. Poemas completos, 1954. Ensayo: El ángel necesario.Ensayos sobre la realidad y la imaginación.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Dos poemas de Sylvia Plath

ARIEL
.
Estático en la oscuridad.
Luego, el chorro azul y sin sustancia
del tolmo y de las lejanías.
.
Leona de Dios,
¡cómo nos vamos uniendo,
eje de talones y rodillas!...El surco
.
se abre y pasa, hermano del
arco marrón
del cuello que no alcanzo a atrapar.
.
Bayas con ojos
de raza negra
arrojan oscuros anzuelos...
.
Negras y dulces bocanadas de sangre,
sombras.
Algo distinto
.
me transporta por los aires...
Muslos, cabello;
escamas que se desprenden de mis talones.
.
Blanca
Godiva, me despojo
de manos muertas y muertos aprietos.
.
Y ahora
me hago espuma de trigo, centelleo de mares.
El grito del niño
.
se funde en la pared.
Y yo
soy la flecha,
el rocío que vuela
suicida, unido al impulso
que conduce al ojo
.
rojo: al caldero de la mañana.
.
.
.
PALABRAS
.
Hachas
a cuyo golpe la madera resuena,
¡y los ecos!
Ecos que se desplazan
desde el centro, como caballos.
.
La savia
mano como lágrimas, como el
agua que se esfuerza
en recomponer su espejo
sobre la roca
.
que gotea y da vueltas,
cráneo blanco
carcomido por verdes herbosos.
Años más tarde
me las encuentro en el camino...
.
Palabras secas y sin jinete,
el ruido infatigable de los cascos.
Mientras,
desde el fondo del estanque, fijas estrellas
rigen una vida.
.
.
Sylvia Plath, de su libro Ariel, 1965 (1932, Boston- 1963, Londres). Poesía: El coloso, 1960. Cruzando el agua, 1971. Árboles de invierno, 1972. Poemas completos, 1981. Poesía completa, Bartleby editores, 2008. Prosa: La campana de cristal, 1963