jueves, 27 de enero de 2011

Ausente...con aviso

...........................El mundo mágico de Los Mayas. Leonora Carrington.
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Desde el lunes 24, estoy trabajando por el sur, desplazándome de un lugar a otro. Intensivo y peregrino, este trabajo continuará hasta el 20 de febrero. Durante ese período, no podré comprometerme con el blog. Si puedo, en algún momento, subiré, con gusto, alguna entrada. Para los que recién se arriman al fogón, hay cerca de 100 entradas. Lamento este lapsus, espero que nos reencontremos, con la alegría de siempre, por esa fecha.




lunes, 24 de enero de 2011

O'Keefe, el color de las emociones











No copio las cosas enteras, sólo fragmentos. Pinto lo que me parece importante. Lo que me hace sentir emociones. G. O




Georgia O'Keefe (1887, Sun Prairie, Wisconsin- Nueva México, 1986).

viernes, 21 de enero de 2011

Dos poemas de Claudia Masin

Mi mundo privado
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Yo ansié tener un cuerpo que practicara,
como un arte, la ignorancia de sí.
Que cayera rendido con la levedad con que caen
las hojas de los árboles. Cuando fuera inevitable,
nunca antes. Pero de tu cuerpo no deseaba
sino lo que había en él de frágil, de imperfecto:
la cicatriz que te cruzaba el pómulo, las pequeñas
arrugas en la frente. La herida
que te asemejaba a mí. Dos ramitas secas
ante la embestida de la menor brisa,
se quiebran. El camino es interminable, te decía,
da vueltas y vueltas alrededor del mundo
y en alguna de esas vueltas los que estaban
destinados a perderse, se encuentran.
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Se dice que a la vera
de cierta ruta que atraviesa el desierto,
es posible hundir una vara en la hierba reseca
y en algún momento brotará el petróleo como un géiser.
Anoche tuve un sueño en el que viajábamos por días
y días para encontrar el yacimiento, a la manera
de los scouts o los cazadores de fortuna
del oeste. Al llegar era de noche,
no había una sola estrella, el pozo
estaba seco. Yo me dormía y te quedabas
al lado mío, cuidando mi sueño. No estabas allí
a la mañana siguiente.
En el sueño, alguien decía:
donde tengas tu tesoro tendrás
tu corazón. Y yo me preguntaba qué pasaría
si tu tesoro se perdiera,
qué pasaría en un juego de cajas chinas
si al llegar a la última,
la que debería contener el objeto precioso,
esa, como todas las otras,
estuviera vacía
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La infancia de Iván
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Siempre queda algo por perder. La imagen de un viaje
que hicimos juntos, en una camioneta
cargada de manzanas que caían en la carretera
cuando hacíamos algún viraje brusco. Los caballos
siguiendo el rastro de las frutas, detrás nuestro.
En el agua de los aljibes, decías, hay una luz
parecida a la de una estrella, incluso en las mañanas,
porque los pozos confunden el día con la noche, sumergidos
como están en su penumbra. Siempre hay algo que resta,
un destello que nos mantiene vivos
por error.
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Claudia Masin (1972, Resistencia, Chaco. Vive en Buenos Aires), de su libro, la vista, 2002. Los textos de este libro son recreaciones de films: Mi mundo privado, My own private Idaho, de Gus Van Sant, E.E.U.U, 1991; La infancia de Iván, de la película de Andrei Tarkovski, Rusia, 1962. Otros libros publicados: Bizarria, 1997. Geología, 2001. la vista, 2002. Se acaba de editar, La plenitud, en un sello nuevo, Hilos editorial.
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Claudia MaClaudia

miércoles, 19 de enero de 2011

Thénon, patear, estirar, romper el lenguaje

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Poema con traducción simultánea
español-español
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........Para ir hacia lo venidero,
........para hacer, si no el paraíso,
........la casa feliz del obrero

........en la plenitud ciudadana,
........vínculo íntimo eslabona
........e ímpetu exterior hermana
........a la raza anglosajona
........con la latinoamericana.
........Rubén Darío. Canto a la Argentina
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Cristóforo
.............(el Portador de Cristo)
hijo de un humilde cardador de lana
.............(hijo de uno que iba por lana sin cardar)
zarpó del puerto de Palos
.............(palo en zarpa dejó el puerto)
no sin antes persuadir a Su Majestad la Reina
Isabel la Católica de las bondades de la empresa
por él concebida
.............(no sin antes persuadir a Her Royan Highness
.............die Köningin Chabela la Logística de empeñar
.............la corona en el figón de Blumenthal con-verso)
así se vertiesen litros y litros de
genuina sangre vieja factor RH negativo
............(así costase sangre sudor y lágrimas
............antípodas)
se hicieron a la mar
............(se hicieron alamares)
y tras meses y meses de yantar solo
oxímoron en busca de la esquiva redondez
............(y tras días y días de mascar Yorkshire pudding
............y un pingüino de añadidura los domingos)
alguno exclamó tierra
...........(ninguno exclamó thálassa)
desembarcaron
en 1492 a. D.
..........(pisaron
..........en 1982 a. D.)
jefes esperaban
en pelota
genuflexos
.........(mandamases aguardaban
.........desnudos
.........de rodillas)
Cristóforo gatilló el misal
.........(Christopher disparó el misil)
dijo a sus pares
........(murmuró a sus secuaces)
coño
.........(fuck)
ved aquí nuevos mundos
........(ved aquí estos inmundos)
quedáoslos
.........(saqueadlos)
por Dios y Nuestra Reina
.........(por Dios y Nuestra Reina)
A.M.É.N
..........(O.M.E.N)
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Susana Thénon (1937, Buenos Aires -1990, Buenos Aires), de Ova completa, Editorial Sudamericana, 1987. Poeta, traductora, fotógrafa. Libros publicados: Edad sin tregua, 1958. Habitante de la nada, 1960. De lugares extraños, 1967. Distancias, 1984. Ova completa, 1987

domingo, 16 de enero de 2011

Un texto de Jane Bowles

Una pareja quisquillosa
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Las dos marionetas son hermanas de cincuenta y pocos años. El escenario debe tener una varilla o un cordel que lo divida por la mitad para sugerir dos habitaciones. Hay una sentada a cada lado de la línea divisoria. Si no es posible sentarlas, tendrán que quedar de pie. Mildred, la mayor, tiene un aspecto más sólido y lleva colores más vivos.
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Mildred (la marioneta más fuerte): Espero que empieces a pensar en traer la leche.
Rhoda (tras una pausa): Pues no.
Mildred: Pero ¿qué te pasa? No irás a recibir una visita de nuestros difuntos ¿verdad?
Rhoda: Este invierno no tengo apariciones porque estoy muy harta de querer hasta a nuestros muertos. De todos modos, estoy disgustada con el mundo.
Mildred: Dedícate a tus asuntos, que yo me ocuparé de los míos. Ahora estoy pensando en la leche.
Rhoda: Estoy cansada de estar triste. Me gustaría cambiar.
Mildred: No te diviertes lo suficiente en tu habitación. ¿Por qué no?.
Rhoda: Pues porque el mundo y sus víctimas siempre están presentes en mi imaginación.
Mildred: Eso no es normal. De todos modos, no eres lo bastante lista para resultar de alguna utilidad en el mundo exterior.
Rhoda: Si fuera joven, socorrería a los enfermos. Si fuera joven...
Mildred: No tienes maña para crear un hogar. En cualquier caso, procura muchas satisfacciones.
Rhoda: Tengo el corazón demasiado grande para crear un hogar.
Mildred: No. Es porque careces de autosuficiencia. Si yo no estuviera aquí, no tendrías el placer de preocuparte. Si no me ves por aquí, eres un alma perdida. Cuando no estoy, ni siquiera tienes ánimo para preocuparte por el mundo exterior. ¡Y no es que el mundo exterior pierda gran cosa!. (Resopla con desprecio).
Rhoda: Tienes razón. Pero juro que tengo un gran corazón.
Mildred: He llegado a creer que el interior de las personas no es muy interesante. Con un corazón grande se puede causar un enorme descontento, y con uno pequeño, una armonía considerable. Compara tu habitación con la mía. Y tengo el corazón tan pequeño como el de papá.
Rhoda: Me dejas helada hasta los tuétanos cuando dices que tienes el corazón pequeño. Pero me quieres ¿verdad?
Mildred: Eres mi hermana ¿no?
Rhoda: El amor de hermana es una de las pocas dichas de esta vida.
Mildred: Bueno, ya está bien de exagerar. Podría enumerar otras cosas.
Rhoda: Imagino que es injusto obtener amor de un corazón pequeño. Me figuro que dios pretendía que los corazones pequeños se dedicaran a otras cosas.
Mildred: Es posible. Tomaremos la leche en mi habitación. Es mucho más agradable. En parte, porque soy una mujer más limpia que tú.
Rhoda: Aunque tengas el corazón pequeño, te aguanto, y te aguanto.
Mildred: Pues yo desearía poder ofrecerte en una caja mi don para la felicidad. ¡Sería tan estupendo que fueras como yo! Así podríamos tomar la leche en cualquier habitación. Un día en la tuya y al siguiente en la mía.
Rhoda: Estoy segura de que esas cosas no ocurren nunca.
Mildred: Eso sucede en un millón de hogares, siete días a la semana.
Rhoda: Nunca, nunca, nunca
Mildred (con mucha firmeza): Eso ocurre en un millón de hogares.
Rhoda: ¡Nunca, nunca nunca!
Mildred (levantándose): ¿Vas a hacerme caso si te digo que eso sucede en un millón de hogares o tengo que perder los estribos?.
Rhoda: Ya los has perdido. (Mildred monta en cólera rápidamente. Rhoda va al proscenio y canta:)
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......Mi caballo quedó como una piedra congelado
......hace mucho, mucho tiempo.
......Cerca del macizo de flores, helado
......bajo el yermo sol.
......O quizás fue de noche,
......o quizás no fue.
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......Mi caballo corre por los campos
......muchas tardes.
......Negro como el lodo y lleno de vida,
......lo veo escapar al bosque
......y luego no lo veo.
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Mildred (entre bastidores)
: Voy por la leche y espero que se haya acabado por hoy el alboroto. (Entra llevando dos vasitos blancos) Pero ¿por qué llevo leche a una persona que está completamente decidida a convertir mi vida en un verdadero infierno?
Rhoda (entrelazando las manos con emoción): Sí ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Qué acertijo tan horroroso!.
Mildred: Te encanta pensar que todo es un acertijo. No hay ningún acertijo. Simplemente cumplo mi parte del trato.
Rhoda: ¡Tratos, tratos y más tratos!
Mildred: Me dejarás terminar, nerviosa criatura? Trato de explicar que me comporto de acuerdo con el molde en que me hicieron. Da la casualidad de que sé apreciar ese molde, y ni el cielo ni la tierra lograrán que lo estropee. Tus excitables emociones no me afectan. Aquí tienes la leche. (Entra en la parte del escenario que ocupa Rhoda y le ofrece la leche, pero Rhoda da un manotazo al culo del vso que lleva su hermana y lo manda por los aires. Mildred asesta una tremenda bofetada a Rhoda y vuelve precipitadamente a su habitación. Hay silencio durante un momento. Luego, Mildred oculta la cara entre las manos y rompe a llorar. Rhoda sale, Mildred va al proscenio y canta:)
Mildred (cantando):
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......Soñé que ascendía una colina,
......con la mano de mi hermana en la mía.
......Luego busqué mi casa en el valle,
......pero sólo campos soleados vi
......y la torre de la iglesia brillando.
......Busqué hasta que mis entrañas se enfriaron
......pero sólo campos soleados ví
......y la torre de la iglesia brillando.
......Una chica bajó corriendo la montaña
......con campanillas en el sombrero.
......Pregunté su nombre al valle,
......pero sólo viento y lluvia oí
......y la campana de la iglesia repicando.
......Pregunté hasta que mis labios se enfriaron
......y desperté sin saber
......si se llamaba como mi hermana
......o si su nombre era el mío.
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(Rhoda entra en su parte del escenario)
Mildred: ¿Rhoda?
Rhoda: ¿Qué quieres?
Mildred: Vete si te apetece.
Rhoda: Aún no ha llegado el momento, y ya no llegará hoy, porque el día ha terminado y se acerca la noche. ¡Gracias a dios!
Mildred: Sé que si no viviera en la rectitud, contraería una enfermedad horrible y moriría. Se me partiría el corazón.
Rhoda: Vives en la rectitud,cariñito, así que no pienses en eso (Pausa). Iré a traerte la leche.
Mildred: Yo también voy. Pero bebamos la leche aquí, porque esto es mucho más agradable ¿verdad? (Se levantan). ¡Qué contenta estoy de que ya sea de noche! Tengo los nervios destrozados. (Salen)
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Jane Bowles (1917, Nueva York - 1973, Málaga), de su libro, Placeres sencillos. (En este libro, hay relatos superiores a éste, el tema es su extensión, penita). Traducción: Benito Gómez Ibáñez. Libros editados: Dos damas muy serias, novela, 1943. Placeres sencillos, 1966. En la casa de verano, obra de teatro, 1952. Vivió muchos años con su marido, Paul Bowles, en Tánger. A los 40 años, en 1957, una hemorragia cerebral, le impidió volver a leer, escribir, y, prácticamente, a vivir. En España, Anagrama publica Dos damas muy serias en 1981, y se reedita en numersas ocasiones. A Placeres sencillos, lo edita Anagrama, en el 2010.

Capote, su visión de Jane B, cabeza de dalia

(En el siguiente prólogo, escrito por Truman Capote para la obra completa de Jane Bowles, da una visión física, de la personalidad, y de la vida de la escritora. La descripción resulta interesante, Jane Bowles ha sido una escritora silenciada durante muchas décadas)

Debe de hacer siete u ocho años desde que vi por última vez a esa leyenda moderna llamada Jane Bowles, y tampoco he sabido nada de ella, al menos directamente. Pero estoy seguro de que no ha cambiado; de hecho, algunos viajeros que han estado recientemente en el norte de África y que la han visto o se han sentado con ella en algún sombrío café de la kasba me han dicho, y estoy seguro, que Jane, con su cabeza como una dalia, con su pelo corto y rizado, su nariz respingona y sus ojos de un brillo malicioso, y algo alocados, con esa voz suya tan original (un áspero soprano), sus ropas de muchacho, su figura de colegiala y su leve cojera, es más o menos la misma que era cuando yo la conocí hace más de veinte años: ya entonces evocaba al golfillo eterno, tan atractivo como el más atractivo de los no adultos, y sin embargo con una sustancia más fría que la sangre corriendo por sus venas, y con un ingenio y una sabiduría excéntrica que ningún niño, ni siquiera el más extraño, haya poseído jamás.
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Cuando conocí a la señora Bowles (¿1944? ¿1945?) ya era, dentro de ciertos círculos, una celebridad: aunque sólo tenía veintitantos años, había publicado una novela muy original y comentada, Dos damas muy serias, se había casado con Paul Bowles, compositor y escritor de talento, y ambos habitaban en una elegante pensión que había abierto en Brooklyn Heights el ahora difunto George Davis. Entre los compañeros de pensión de los Bowles figuraban Richard y Ellen Wright, W.H. Auden, Benjamin Britten, Oliver Smith, Carson McCullers, Gypsy Rose Lee y (según creo recordar) un domador de chimpancés que vivía allí con una de sus "estrellas". En fin, una casa más bien movida. Pero aun en medio de una comunidad tan vigorosa, la señora Bowles, por su talento y por las extrañas visiones que este alberga, y por la sorprendente mescolanza de candor de perrillo juguetón y de dosificación felina de su personalidad, seguía siendo una presencia dominante y de primera línea.
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Jane Bowles es una autoridad lingüística. Habla con la mayor precisión francés, español y árabe...y puede que ése sea el motivo de que los diálogos de sus relatos parezcan, o me parezcan a mí, com una traducción al inglés de alguna deliciosa combinación de otros idiomas. Además, dichos idiomas los aprendió sola, como consecuencia de su carácter nómada: de Nueva York se fue a vagar por Europa, y se alejó de allí y de una guerra ya inminente viajando a Centroamérica y México; descansó luego una temporada en esa histórica comunidad de Brooklyn. A partir de 1947, ha residido casi siempre en el extranjero; en París o en Ceilán, pero, sobre todo, en Tánger; de hecho, Jane y Paul Bowles pueden ser ya considerados sin vacilación como tangerinos permanentes, tanto se han adherido a ese empinado puerto de mar de blancos y sombras. Tánger se compone de dos partes mal emparejadas: una gris y moderna, atestada de edificos comerciales y de casas de pisos altos y lúgubres, y la otra, una kasba que baja por un laberinto medieval de callejas, arcadas y piazzas que huelen a kif y a menta, hacia el puerto bullicioso de pescadores y con las sirenas de los barcos atronando. Los Bowles se han instalado en los dos barrios; tienen en el más nuevo un apartamento y también un oculto refugio en el más sombrío vecindario árabe: una casa nativa que debe ser una de las moradas más diminutas de la ciudad, los techos son tan bajos que tienes que pasar prácticamente a gatas de una habitación a otra; pero las habitaciones en sí son como una encantadora serie de Vuillards tamaño postal, con almohadones moriscos desparramados sobre alfrombras con diseños también moriscos, todo acogedor como una tarta de frambuesa y todo iluminado por intrincadas lámparas y ventanas que dan acceso a la luz de los cielos marinos y ofrecen una panorámica que combina minaretes y barcos y los tejados enjalbegados de azul claro de las casas nativas, que retroceden como una escalinata fantasmagórica hasta el bullicioso muelle. O así es el recuerdo de mi única visita una tarde, a la hora del crepúsculo, oh sí, hace ya quince años.
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Un verso de Edith Sitwell: "Jane, Jane, la luz de la mañana ya vuelve a crepitar...". Es un poema que siempre me ha gustado, sin que, como me pasa a menudo con esta particular autora, lo entienda en absoluto. A menos que luz de la mañana sea una imagen que signifique el recuerdo (?). Entre mis recuerdos de Jane Bowles, los más satisfactorios giran en torno a un mes que pasamos en habitaciones contiguas en un hotel agradablemente de la rue de Bac durante un gélido invierno parisino: enero de 1951. Cuántas tardes de frío pasamos en la acogedora habitación de Jane (llena de libros y de papeles y alimentos y un vivaz cachorrillo pequinés blanco comprado a un marinero español); largas veladas oyendo el fonógrafo mientras Jane preparaba chapuceros y maravillosos guisos en el hornillo eléctrico: es buena cocinera, sí, señor, y también un poco glotona, como sospechara quien lea sus relatos, que abundan en descripciones de comidas y de sus ingredientes. Cocinar es sólo uno de sus muchos dones extraordinarios: también es una imitadora inquietantemente exacta y puede reproducir con nostálgica admiración las voces de ciertos cantantes, la de Helen Morgan, por ejemplo, y la de su íntima amiga Libby Holman. Años después, yo escribí un relato titulado Entre las sendas del Edén, en el que, sin darme cuenta, atribuí a la heroína varias caracterísitcas de Jane Bowles: la envarada cojera, las gajas, sus brillantes e inteligentes habilidades mímicas. Yo no pensaba en la señora Bowles cuando inventé a Mary O'Meaghan, personaje al que nada se le parece en lo esencial; pero el que surgiera así un fragmento de ella dará una idea de la poderosa impresión que Jane siempre me había causado.
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Aquel verano trabajaba en La casa de verano, la obra que tan delicadamente presentarían luego en Nueva York. No soy muy aficionado al teatro: casi nunca aguanto una obra más de dos veces; pero ésta la vi tres veces, y no por lealtad a la autora, sino porque tenía un ingenio espinoso, el aroma de una bebida nueva, de acritud refrescante..., las mismas cualidades que me atrajeron de entrada en la novela Dos damas muy serias.
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Mi única queja contra la señora Bowles no es la calidad de su obra sino simplemente la cantidad. Este volumen constituye toda su estantería, por así decirlo. Y aunque estamos agradecidos por tenerlo, querríamos que hubiera más. Una vez, hablando de un colega de pluma, alguien con más facilidad que nosotros dos, Jane dijo: "Es que a él le resulta tan fácil...No tiene más que mover la mano. Sólo eso". En realidad escribir nunca es fácil; por si alguien no lo sabe, es el trabajo más duro que hay; y para Jane creo que es difícil hasta el punto de ser auténticamente doloroso. ¿Por qué no, cuando tanto lenguaje como tema se persiguen a lo largo de sendas tortuosas y pedregosas canteras: las relaciones nunca materializadas de sus personajes, las incomodidades físicas y mentales con las que les rodea y satura, cada habitación una atrocidad, cada paisaje urbano una creación con estridencias de neón?. Y sin embargo, aun cuando el sentimiento trágico es algo central en su visión, Jane Bowles es una escritora muy divertida, una especie de humorista, aunque desde luego no de la Escuela Negra. Camp Cataract (en mi opinión el más completo de todos los relatos de la señora Bowles, y uno de los más representativos de su obra) es una muestra irresistible de compasión controlada: el relato cómico de un destino calamitoso que tiene en su corazón, y como corazón, una sutilísima comprensión de la excentricidad y del aislamiento humano. Sólo este relato exigiría ya que otorgásemos muy alta estima a Jane Bowles.
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Truman Capote, prólogo para Obras escogidas de Jane Bowles, publicada por Peter Owen, Londres, 1966. La antología contiene: Dos damas muy serias, siete relatos, y la obra de teatro En la casa de verano.

martes, 11 de enero de 2011

Adiós a una creadora, a María Elena Walsh

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Como la cigarra

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
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Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
por qué me mató tan mal,
y seguí cantando.
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Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
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Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
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Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
cuántas noches pasarás
desesperando.

Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
.
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María Elena Walsh, murió ayer, 10 de enero de 2011, en Buenos Aires. Nació en Ramos Mejía, Buenos Aires, el 1 de febrero de 1930. Como la cigarra, una de sus emblemáticas composiciones, interpretada, una vez más, por León Gieco.
MaMa

domingo, 9 de enero de 2011

García, lo fugaz, la pérdida, el vagabundeo

Aburrimiento
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He deseado no desear nada, o desear
pocas cosas, pocas reflexiones al unísono
pocas elucubraciones contradictorias, pocos
bares en mi camino, poco amor,
poco de todo que todo cansa y no
es que canse porque sea cansado el todo,
sino que cuando te quedas sin nada
añoras todo y eso es lo que realmente
cansa.
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El efecto de un paisaje
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Es la una y treinta.
Medio cuerpo asomado
a la vida entera. Desapercibo
un raro calambreo que nace
en las piernas. Brilla lo que
queda de luna. Mis oquedades
buscan ritos, mis soledades
están sobre los zapatos
que he deshebillado
porque me ladeaba su presión.
Estoy entera como la vida que miro
como la vida que me deja
me deja medio cuerpo asomado
a ella.
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El afán de escribir todo cuanto veo
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Sé que te molesta. Hasta aquí llegaste.
El unicornio pierde brillo sin su lustre
sin su acabada simetría. La vida es breve.
Lo que más dura son los instantes. Un instante
es más largo que la vida.
Dile que agujeros solos no hacen un hueco.
Dile que se necesita una superficie
para ahuecar. La belleza. La belleza
no es más leve que la eternidad.
Ni es más exacta ¿dónde está?
Quieres que lo sublime sea semejante
a tu atuendo, tu caminar. Quieres
menos dudas, también quisiste querer
quisiste quererle, querer algo, alguien.
Quisiste un libro y una casa. Quisiste
lo que ahora no desearías y lo juras.
Haces cuentas entre lo que querías
y entre lo que tienes, y entre nuevos
amaneceres. Juzgas que son demasiados
para una sola vida y decides multiplicarte,
es decir: ser varias. Una quiere esto
que no se toca, otra aquello que no se sabe,
otra esto que intuye, otra
esto que es esto mismo.
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Todos los días son iguales
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Mecánicamente asiste adonde debe ir
logra inclinar la cabeza, luego vuelve
una resaca, un pánico
ciertas bellezas.
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Concha García (1956, La Rambla, Córdoba. Reside en Barcelona), de Pormenor y Ayer y calles. Libros de poesía: Otra ley, 1987. Ya nada es rito, 1988. Desdén, 1990. Pormenor, 1993. Ayer y calles, 1994. Cuántas llaves, 1998. Árboles que ya florecerán, 2001. Lo de ella, 2003. Acontecimiento, 2008. Novela: Miamor. doc, 2001. Antologías: Ya nada es rito y otros poemas (1987-2003), Ocnos Alas, 2003. Si yo fuera otra, Puerta del mar, Málaga, 2005. Un brillo del no y otros poemas, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2010.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Pan, paz y sueños para el 2011


Que tengan unas buenas fiestas, amigos, y un 2011 con proyectos y plenitud. Suspenderé, durante unos días, las entradas. Un abrazo, para cada uno, y nos reencontraremos alrededor del 7 de enero. Los dejo, mientras tanto, en la compañía y las voces, en el video que sigue, de esos seres extraordinarios, dialogando, entre ellos, y con Violeta Parra. Salud!!.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Parra: Sosa, Chico, Milton, Gal y Caetano

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Volver a los 17, de Violeta Parra. Show realizado por Chico Buarque y Caetano Veloso en la Rede Globo, Brasil, 1986. Invitan a Mercedes Sosa, Gal Costa y Milton Nascimento (lamento un ruidito extraño, molesto, pero es la más nítida de las grabaciones que encontré).

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Revista del poeta valenciano Joan Navarro

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Salió la revista digital nº 48 de la SérieAlfa. art i literatura, del poeta y filósofo, de lengua catalana, Joan Navarro (Valencia,1951). Revista cuatrimestral, dedicada a poetas y poéticas de diversos países, con traducciones al español, entre otras lenguas. En este número invernal, La càmera de l'ull: L'ull de l'escriptura (La cámara del ojo: El ojo de la escritura), presenta textos de Gemma Gorga i López (1968, Barcelona), Lígia Dabul (1959, Brasil), Margo Ohayon (Touraine), Edda Armas (1955, Caracas), Teresa del Valle Salinas (1952, La Rioja, Argentina) y Fina Cardona (Valencia).
Tiene otras dos secciones: Llibre del Tigre, donde aloja, por abecedario, autores que incluyan la palabra Tigre en sus poemas; y Vària, con textos y diseños.

Su dirección:

http://seriealfa.com
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lunes, 20 de diciembre de 2010

Un poema de Anne Carson

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XIX. UNA CONVERSACIÓN ENTRE IGUALES, NADA MÁS DIFÍCIL
DE LOGRAR EN ESTE MUNDO ESTANDO COMO ESTAMOS
...EN HABEAS CORPUS (DICE KEATS) AJENOS A
.....TODO ASOMBRO, CURIOSIDAD Y MIEDO.
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Cobarde.
Ya sé.
Traidor.
Sí.
Oprtunista.
Ya veo por qué lo piensas.
Esclavo.
Sigue.
Criatura infiel lasciva.
De acuerdo.
Mentiroso.
Qué puedo decir.
Mentiroso.
Pero.
Mentiroso.
Pero por favor.
Destructor mentiroso sádico falso.
Por favor.
Por favor qué.
Sálvame.
A quién más se lo has dicho.
A nadie.
A nadie dice.
Ten valor.
Imbécil.
Oh amor mío.
Calla.
Escúchame solo quería merecerte.
Estás loco.
No sí no importa.
Vives una vida simulada.
Sí sí pero es por ti.
Por mí.
Son mis trofeos mis campañas mis honores los pongo a tus pies.
........................................................................................
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Las mujeres.
Sí.
La mentira.
Sí.
La vergüenza.
No no hay vergüenza.
La vergüenza que yo siento.
Sólo hay vergüenza en la retirada.
Ah.
Y yo nunca me retiro.
Supongo que no.
Sé mi aliada.
De qué estamos hablando ahora.
Si no quieres seguir adelante con esto pararé.
No pares.
Lo he dicho todo antes.
Qué nos está pasando.
Las incertidumbres de la guerra.
Por qué estamos en guerra.
Porque no quiero renunciar.
Tus sueños son un caos.
Son mi obra maestra.
Entonces que Dios nos ayude.
Dios no tiene sitio en la guerra y su locura bueno hay que perseverar
en esa locura que el mundo tarde o temprano llamará éxito.
No, no va a arreglarse ni a tener sentido ni a salir a la luz en
...cierto modo este amasijo de desorden y dolor es nuestra vida.
Sí.
Eso que tú llamas tu libertad.
Eso que llamamos nuestro amor.
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Anne Carson (1950, Toronto), Poeta. Ensayista. Profesora en La universidad de Míchigan. Poema de La belleza del marido: un ensayo narrativo en 29 tangos, Lumen, 2003. Traducción: Ana Becciu. Hombres en sus horas libres, Pre-textos, 2007

sábado, 18 de diciembre de 2010

Levertov: mirada, imaginación, oficio

Vestigio
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Mi amistad con de uno a dos, o tres, sí tres
hombres por los que sentí
una vez un deseo desenfrenado, hiriente,
aún conserva, tras tantas transformaciones,
restos de aquella fragancia,
como en un cofre donde cierta vez
se guardaron las hojas de una hierba exótica,
hierba de propiedades variadas, curativas y peligrosas,
pero ya muy mustia.
.
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Dádiva
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Justo cuando piensas que no eres
más que un frágil entramado de
preguntas, te depositan
las preguntas de otros
en tus manos vacías,
huevos de cantor que aún pueden
romper si les das calor,
mariposas que se abren y cierran
en el cuenco de tus manos; confían que no dañes
su polvillo, su pelusa centelleante.
Los otros te dan sus preguntas
como si fueran respuestas
a todas tus dudas. Sí, quizás
en sus dádivas esté la respuesta.
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Justa advertencia
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Lluvia entre tinieblas. El búho,
terror de los que son su presa,
merodea hambriento.
Lúgubre, suave y solemne, hace notar,
una y otra vez su presencia;
su llamada una cascada de fúnebres notas,
su tono casi de paloma.
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Denise Levertov (1923, Essex, Inglaterra -1997, Maine, Estados Unidos), de su último libro, Arenas del Pozo. Traducción: José Manuel Rodríguez Herrera. Publicó más de veinte libros de poesía, entre ellos: Aquí y ahora, 1957. La danza de la tristeza, 1967. Arenas del pozo, 1994-96. El gran vuelco de su poesía se produce cuando llega a Estados Unidos, en 1948, época de gran efervescencia poética, con William Carlos Williams a la cabeza. Defensora de los derechos humanos, tuvo una activa participación en contra de la guerra de Vietnam.
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martes, 14 de diciembre de 2010

Morente: tu voz, para siempre, Maestro!

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Enrique Morente (1943, Albaicín, Granada -2010, Madrid), documental junto a Tomatito, Morente sueña la Alhambra. Este innovador, este hombre que revolucionó el flamenco, sus vísceras, sus formas, sus letras y su música, este hombre, capaz de combinar la raíz del flamenco con el jazz, el rock, el tango, la música cubana, la nigeriana, entre otras. Para ejemplos, sólo mencionar su disco Omega, con letras de Poeta en Nueva York, de Lorca, música de Leonard Cohen y el grupo rockero Lagartija Nick. Otro ejemplo de fusiones, en Morente sueña La Alhambra, María Zambrano dialoga, entre otros, con Pat Metheny. Este hombre, amigo de los poetas, que cantó a Hernández, a García Lorca, a Alberti, a Machado, a Lope de Vega, a San Juan de la Cruz, y a tantos otros. Con su muerte, ayer, con la ida de este Maestro/niño, su familia, el flamenco, Granada, La Alhambra, y todos, todos los que lo respetamos, estaremos un poquitín más solos. Nos quedará su voz. Para siempre. Siempre. Gracias Maestro, Gracias!!.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Los aullidos de Allen Ginsberg

Un supermercado en California
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..Qué ideas tengo de ti esta noche, Walt Whitman, porque
caminé por las calles laterales bajo los árboles con un dolor
de cabeza consciente de mí mismo mirando la luna llena.
..En mi fatiga hambrienta, y comprando imágenes, entré
al supermercado de frutas de neón, ¡soñando con tus enumeraciones!
..Qué duraznos y qué penumbras! ¡Familias enteras
comprando por la noche! ¡Pasillos llenos de maridos!
¡Esposas en las paltas, bebés en los tomates! y tú,
García Lorca, ¿qué estabas haciendo junto a las sandías?.
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..Te vi, Walt Whitman, sin hijos, viejo mendigo solitario,
husmeando entre las carnes en el refrigerador y echando el ojo
a los muchachos del supermercado.
..Te oí preguntando a todos: ¿Quién mató a las chuletas de
cerdo? ¿Cuánto valen los plátanos? ¿Eres tú mi ángel?
..Anduve dentro y fuera de los brillantes montones de latas
siguiéndote, y seguido en mi imaginación por el detective del negocio.
..Caminamos juntos a grandes pasos por los abiertos corredores
en nuestra solitaria fantasía probando alcachofas, poseyendo
todas las delicias congeladas, y nunca pasando por la caja.
..¿Dónde vamos, Walt Whitman? Las puertas se cierran en
una hora. ¿En qué dirección apunta tu barba esta noche?
..(Toco tu libro y sueño con nuestra odisea en el supermercado
y me siento absurdo)
..¿Caminaremos toda la noche a través de calles solitarias?
Los árboles añaden sombra a la sombra, luces apagadas en las
casas, los dos estaremos solitarios.
..¿Pasearemos soñando con la América perdida del amor más
allá de los automóviles azules estacionados, hacia nuestra
cabaña silenciosa?
..Ah, querido padre, barbagrís, viejo solitario profesor del
coraje, ¿qué América tuviste cuando Caronte dejó de empujar
su barca y bajaste en una humeante ribera y viste el bote
desaparecer sobre las negras aguas del Leteo?
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Allen Ginsberg (1926, Paterson, New Jersey - 1997, New York), de Aullido. Traducción: Rodrigo Olavarria. Algunos de sus libros: Aullido, 1956. Kaddish y otros poemas, 1961. Sandwiches de realidad, 1963. Las cartas de la ayahuasca, junto a Burroughs, 1963. Noticias del Planeta, 1968. Sudario blanco, 1987.

Baez, su voz, protestas mundiales de los 60

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Joan Baez (1941, State Island, New York). We shall overcame (Venceremos). Un gospel, convertido en folk, se convierte, en la década del 60, en la canción de protesta por los Derechos Humanos, la guerra de Vietnam, y las dictaduras. Joan Baez, el rostro, la voz mítica de esta canción.
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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Blanca Varela: alas, fuego, música

Secreto de familia
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soñé con un perro
con un perro desollado
cantaba su cuerpo su cuerpo rojo silbaba
pregunté al otro
al que apaga la luz al carnicero
qué ha sucedido
por qué estamos a oscuras
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es un sueño estás sola
no hay otro
la luz no existe
tú eres el perro tú eres la flor que ladra
afila dulcemente tu lengua
tu dulce negra lengua de cuatro patas
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la piel del hombre se quema con el sueño
arde desaparece la piel humana
sólo la roja pulpa del can es limpia
la verdadera luz habita su legaña
tú eres el perro
tú eres el desollado can de cada noche
sueña contigo mismo y basta
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Escena final
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he dejado la puerta entreabierta
soy un animal que no se resigna a morir
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la eternidad es la oscura bisagra que cede
un pequeño ruido en la noche de la carne
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soy la isla que avanza sostenida por la muerte
o una ciudad ferozmente cercada por la vida
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o tal vez no soy nada
sólo el insomnio
y la brillante indiferencia de los astros
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desierto destino
inexorable el sol de los vivos se levanta
reconozco esa puerta
no hay otra
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hielo primaveral
y una espina de sangre
en el ojo de la rosa
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Blanca Varela (1926, Lima, Perú - 2009, Lima), de Valses y otras falsas confesiones y Ejercicios materiales. Poeta. Libros editados, entre otros: Ese puerto existe, 1959. Luz de día, 1963. Valses y otras falsas confesiones, 1971. Ejercicios materiales, 1978. Como Dios en la nada, antología, 1999. Donde todo termina abre las alas, poesía reunida, 2001.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Guimarâes Rosa, relatos del Brasil profundo

Contraperiplo
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¿Y usted quiere llevarme, distante, a las ciudades?. Despacio. Todo para mi, es viaje de vuelta. Y no en cualquier oficio ¿eh?. El que tuve yo hasta hoy, que me gusta y del que algo entiendo, es el de guía de ciegos: esfuerzo destino que me place.
¿Y me dejarán ir? Desde que mi ciego don Tomé pasó, me maltratan, golpean, murmuran desconfiados. Tierra de injusticias.
Aquí paramos, meses, a causa de mujer, por cuenta del fallecido. Detengan, entonces, a la mujer, aprétenla, al marido rufián, que expliquen ellos, claramente, lo que no llegó a ocurrir. Terrible, la mujer. ¡Comisario, contenga, si puede, el alma de mi señor Tomé ciego! Se amancebaba oculto con la mujer, Ña Justa, ¿alguién lo supo? Yo preveía y gobernaba. Lo que no me cabe es cómo rodó barranca abajo, cómo fue a rendir el alma. Decidir yo no decido; divulgo, apenas: que las cosas comienzan de veras por detrás de lo que ocurre, en contracurso; cuando el remate sucede, ya están desaparecidas. Suspiros. Declaro, ahora, defino apenas. Usted nada me preguntó. Yo sólo respondo a lo que no me preguntan.
Las mujeres locas por él, que era un Jesús, con su barba. Pero, él, primero, me preguntaba: -¿Es linda?. Le informaba que sí, siempre. Para mí cada mujer vive hermosa: las rojas, las pardas, las blancas, en los caminos. ¿Gustaban de él, ciego completo, porque de ellas no podía descubrir formas ni facciones?. Don Tomé se encrestaba, lavaba con jabón su cuerpo, mendigaba ropas. Yo bebía.
Deambulábamos, sitio tras sitio, sin prevenir que ya estábamos en rumbo hacia aquí. Traigo culpas sepultadas. Uno en la calle, arrastrando ciegos, suele afligirse como el que avanza, al revés de todos, contra corriente.
No era así con mi patrón. Yo dirigía él me secundaba, tomado cada uno a una punta del bastón labrado en plomo. ¿Beberé para imponerme amores de otros?. Me renegaban diciendo que no andaba ya en edad de guía de ciegos, vieja la mano, maltrecho, y además, cabezón y jorobado. El pueblo sabe las faltas. ¿Y no ha de ser que yo, para no ver, vengo a evocar lo ajeno?. Bebo. Tomo hasta apagarme, veo otras cosas. El sabía esperarme, cuando yo, borracho, terminaba en el suelo. Me aconsejaba. Súplica de ciego: que vea más de lo que ve quien pueda.
Me envidiaba: no veía que yo era defectuoso, feazo. ¡Odio era lo que sentía porque sólo yo veía enteras las mujeres que de él gustaban!. Conducir ciegos ¿es como arrastrar al condenado, al de ningún poder, al que, sin embargo, adivina más que nosotros?. El harapiento sólo puede reírse del andrajoso. Sentía ganas suaves de montarlo, sin freno, sin espuela...
Y acá estamos, así es. La mujer miró al ciego, con modos de quien entrega, con fuerza toda guardada. Esa era la distinta, la muy fulana: fea, fea a pesar de los poderes de dios. Pero quería, era fatal. Se arrodilló para pedirme, deseaba que yo, a mi señor ciego, mintiese. Procedí: -Esta es hermosa, la más, le dije, di seguridades. El ciego acarició su barba, paseó su mano por los brazos de ella, el gesto osado. Suspiró, ardiendo como ojo de brasa. No tuve remordimiento. Jadearon los dos, lloraron, enternecidos, airosos.
Se encontraban, cada noche, después que yo, con lo mejor, con lo oportuno, ambientaba y luego, a la distancia, me quedaba vigilando. La desedeñaba el marido, seco el hombre, extravagante, no asomaba jamás por su casa. ¿Alguien sospechó?. Nadie como un ciego para esconder logros. ¿Y quién vigila como yo?. Ella me daba aguardiente, comida. También él me complacía. Ponía la feria en mis manos. Me cuidaban. ¿Qué podía durar de ese modo, en tan colmada estima?.
No se aquieta la vida. Hasta que el ciego se despeñó en lo oscuro del barranco, en lo mortal. Había que verlo venirse en delicias. La mujer perseveraba -que maullara a perros, que ladrase a gatos. ¿Qué tengo que ver yo en el asunto?. Todos se empecinan en llamarme ladrón. ¿Acaso no era ciego el que murió?.
Los dos necesitándome, en las pausas. La mujer, loca, instándome a que a él le reprodujese sus presumidas bellezas. Don Tomé, de esas nuestras no contrariadas charlas a solas, extraía celo, porfías, enojos. Pero yo le informaba falsamente leal: que los ojos de ella despedían fulgores, que el resplandor de sus dientes, aquellas chispas, el sumo color de las mejillas. Don Tomé, frotando barbas, sorbía también el deleite de describirme lo que el amor le daba. Su pasión no decaía. ¿Sólo es posible no ver siendo ciego?. El marido, inmoral, bebía conmigo, quería mi complicidad, apoderarse del dinero de la bolsa...Yo, borracho y frágil, diminuto ¿debo enmendar ceguera y locura de todos?.
Yo si me dejaran, debelaba y concertaba. Pero no hay quien espere a la esperanza. Todos siguen, a tontas y a locas, hasta hacerse estallar. Entiéndame. Aquí, donde él halló el desastre, otros especulan, me afrentan y, desde el final al principio, me encuentro sin río ni puente.
Día que dio en mala noche. El se extravió, bordeando el precipicio; y en lo muy oscuro, cayendo, fue a morir. ¿No habría sido puro azar, racha negra?. Cosa de solitario desafiar, celoso, buey bufando, y ay, resbaló, roto, ensangretado, terrible, de la tierra.
¿O el marido, ardiendo por matar y robar, empujó al otro, hoyo abajo?. Es de noches alunadas cuando más son los peligros para el ciego...
Y Don Tomé, hasta el final, desvariaba: ¡Decía que estaba volviendo a ver!. Delirios de pasión, desmesuras del deseo, querer cueste lo que cueste, avistar a las mujer -sus trazos- aquella hermosura que, nosotros tres, desfeando, tanto hubimos inventado. Entreviendo que ella era de real mala figura , ¿no pudo él, desilucionado de dolor, haber llegado al suicidio, despeñarse?. No hay peor ciego que el que quiere ver...Dio en la muerte.
¿O que ella, viendo que él habría de ver, haya querido, ante todo, destrozar lo asombroso, empujándolo cuesta abajo, al visionario?. Carácter de mujer es cáscara y carozo. Ella, hacia lo último, ya se estremecía, de pavores de amor, siempre que él, palpador, con fuertes ansias, manoseaba su cara, la que él oyó decir, dedeando. Así debió ser...
Si en el momento yo estaba embriagado, borracho, cuando él se despeñó. ¿Qué puedo saber?. ¡No me entiendan!. Dios ve. Dios aturde y mata. Lo que cabe aguardar son sólo restos de vida.
Dice la mujer que me acusará del crimen, sin pena, si no me atrevo con ella...El marido, terrible, gemidor, dice que fui yo el denunciante...Feroces, los otros, amenazan, me injurian...Usted no dice nada. Tengo y no tengo. ¡Préndanme! ¡Lárguenme!. La mujer ya anda casi preñada. Me llamo Prudenciano. Ahora el ciego ya no ve más...¿La culpa será siempre del lazarillo?.
Sólo he de recomenzar si hay otras cosas por proseguir. ¿O es que Dios no es mundial?. Temo que sea yo el terrible.
Y usted, amistoso ¿todavía quiere llevarme a sus ciudades?. Decido. Pregunto por dónde ando. Acepto, sabiendo, en este lento ir hacia lejos. Volver hacia el final de la ida. Repienso, no pienso. Me escucho maldecir a mi fallecido cuando las nostalgias se me dan. Ciudad grande, allá el pueblo es infinito.
Voy, como guía de ciegos, siervo de dueño ciego, iluminante, usual en lo inusual, con usted, don Desconocido.
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Joâo Guimarâes Rosa (1908, Cordisburgo, Minas Gerais -1967, Río de Janeiro). Narrador. Uno de los grandes de las letras latinoamericanas. Traducción: Santiago Kovadloff, de Menudencia. Libros: Sagarana, 1946. Cuerpo de Baile, 1956, luego se divide en dos volúmenes: Noches del sertâo y Urubuquaquá, 1956. Gran Sertón: Veredas, 1956. Primeras historias, 1962. Estas historias, 1969. Menudencia, 1968.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Dos poetas catalanes










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Puzzle

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Deshago lo que hiciste, la tarima de piedra, la casa de madera,
el porche y el tejado, chimeneas. Los pedazos, a veces
se enganchan un poquito, como si quisieran permanecer en la coherencia
que les hizo encontrar el momento de estar donde estaban.
Como en protesta por el despropósito de volver a mezclarse.
(Y sin embargo, sólo este caos los hace existir). Era
un paisaje de otoño, y una tarea difícil montar las copas de las hayas.
(Ahora quizá podría beber un trago de aquella arena blanca y
tragarme el ahogo que he querido alejar toda la tarde).
Te pareció barato o puede que muy caro, decir que me querías, y
pasaban las horas poniendo cada pieza, pensando cada límite,
buscando la hermandad de los tonos de tierra. "El cielo
para el final, porque es lo más difícil" (Precisamente los azules
los había escogido yo, cuando empezamos).
No pude hacer el cielo, ni tú acabaste nunca el huerto de calabazas.
Y así es como ha quedado. Total, también lo hubiéramos deshecho.
Las vacaciones se acaban, la vida, las barandas, los sueños de cartón
que otros soñaron por nosotros. Caen con desapego las piezas
en la caja, tal si fueran las noches con fiebre de los niños.
La foto de la familia que hacíamos cada año, en aquel mismo banco, que
habíamos de hacernos. ¿Qué te sabe peor? ¿Que el maestro
señale de rojo la suma que está errada, o que no la haya visto?
Siempre que alguien murió yo estaba de viaje.

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Anna Aguilar Amat
(Barcelona, 1962). Transit entre dos vols, 2001. Musica i escorbut, 2002. Petrolier, 2003.
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Estambul
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No sabía que un día
te compararía a esta ciudad.
Tampoco que vendría solo a visitarla
ni que te escribiría esta carta
para decirte
que cuando hace frío en un país de calor,
pienso en ti.
..................Que cuando en el bazar
venden fruta que no es de temporada,
pienso en mí.
..................Que cuando alguien paga más de la cuenta
y lo engañan porque no sabe el vuelto,
pienso en nosotros.
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Café Laie
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El invierno son las palabras que me dices
sin ninguna hoja. Y el frío de no saber
qué contestarte. Es una espita abierta que no mana,
el silencio. Un sol tibio ilumina el fondo
de las tazas ya bebidas.
.....................................Y vendrá el adiós
como el fuego que duerme en la cabeza de un fósforo.

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Manuel Forcano
(1968, Barcelona). Libros editados: D'un record a l'altre, 1993. De nit, 1999. Corint, 2000. Com un persa, 2001. El tren de Bagdad, 2004. Lei d'estrangeria, 2008.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Michaux, dos textos

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.. En un exiguo prado pastan una vaca y un caballo. El alimento es el mismo, el lugar es el mismo, el dueño del que dependen es el mismo y el muchacho que los hará volver es el mismo. No obstante, la vaca y el caballo no están "juntos". Una saca pasto por un lado, el otro por otro lado, sin mirarse, desplazándose lentamente, nunca muy cerca y si eso ocurre, parecen no advertirse.
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.. Ningún intercambio -no se interesan el uno en el otro- aunque tampoco agresión, ni disputa, ni humor.
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El pájaro que se pierde
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..Aquel está en el día en que aparece, en el día más blanco.
Pájaro.
..Aletea, se vuela. Aletea, se pierde.
..Aletea, reaparece.
..Se posa. Y después no está más. Con un batir de alas se ha
perdido en el espacio blanco.
..Así es mi pájaro familiar, el pájaro que acude a poblar el
cielo de mi pequeño patio. ¿Poblar? Ya se advierte cómo...
..Pero me quedo en el lugar, contemplándolo, fascinado por
su aparición, fascinado por su desaparición.

Henri Michaux (1899, Namur, Bélgica- 1984, París), de Postes angulares y de La vida en los pliegues. Algunos de sus libros: La noche agitada, 1935. La vida en los pliegues, 1949. Pasajes, 1950. Frente a los cerrojos, 1954. Cuando caen los techos, 1973. Y los textos, productos de sus viajes, reales o imaginarios, entre ellos: Un bárbaro en Asia, 1933. Ecuador, 1929.

Michaux en el Círculo de Bellas Artes

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viernes, 26 de noviembre de 2010

Brasil: tres poetas modernistas

Ana Malfatti. Tropical, 1916

El Modernismo se inicia en Brasil, en La Semana de Arte Moderno, Sâo Paulo, 1922. Este movimiento, literario y artístico, se lanza a la búsqueda de una identidad nacional. En 1928 surge el Manifiesto antropofágico, de Oswald de Andrade. Expresión que se inspira en la metáfora del indio canibal, ese que deglute a su adversario para apropiarse de sus virtudes y para liberarse ritualmente de él. En el terreno literario, se lanzan al verso libre, al lenguaje cotidiano y al humor, lo tamizan con sus mitos indígenas, africanos, sertorneros, y no vacilan en apropiarse de las técnicas literarias de las vanguardias europeas anteriores a la Primera Guerra Mundial. Tupi* or not tupi, that is the question, dice uno de los puntos del Manifiesto.
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*Tupi: Tribu indígena, en este caso se refiere a la del Amazonas, existen también en otros lugares de Latinoamérica.

A continuación, en las entradas siguientes, los poetas seleccionados.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

I. Manuel Bandeira

Manzana
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Por un lado te veo como un seno marchito
Por otro como un vientre de cuyo ombligo aún cuelga el
.............cordón placentario
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Eres roja como el amor divino
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Dentro de ti en pequeñas pepitas
Palpita la vida prodigiosa
Infinitamente
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Y quedas tan simple
Al lado de un cuchillo
en un pobre cuarto de hotel.
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El cactus
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Aquel cactus recordaba los desesperados gestos
.......
de la escultura:
Lacoonte acorralado por las serpientes,
Hugolino y los hijos hambrientos.
Evocaba también el seco nordeste, palmeras,

.......
suelo árido...
Era enorme, aun para esta tierra de grandezas
.......
excepcionales.
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Un día, un huracán furibundo lo arrancó de cuajo.
El cactus cayó en mitad de la calle,
Rompió los cercas de las casas,
Impidió el tránsito de tranvías, automóviles,

.......
carros,
Arrancó los cables eléctricos y durante
.......
veinticuatro horas privó a la ciudad de
.......
iluminación y energía:
Era bello, áspero, intratable.
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El último poema
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Yo querría así mi último poema
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Que fuese tierno al decir las cosas más simples y menos
...............intencionadas
Que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas
Que tuviese la belleza de las flores sin perfume
La pureza de la llama en que se consumen los diamantes
..........más límpidos
La pasión de los suicidas que se matan sin explicación.
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Manuel Bandeira (1886, Recife, Brasil -1968, Río de Janeiro) de Libertinaje y Lira de los Cincuent'años. Poeta. Traducción: Estela dos Santos. Santiago Kovadloff. Libros publicados, entre otros: Carnaval, 1919. El ritmo disoluto, 1924. Libertinaje, 1930. Estrella de la noche, 1936. Poemas elegidos, 1937.

martes, 23 de noviembre de 2010

II. Cecilia Meireles

Retrato
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Yo no tenía este rostro de hoy,
tan calmo, tan triste, tan delgado,
ni estos ojos tan vacíos,
ni el labio amargo.
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Yo no tenía estas manos sin fuerza,
tan quietas y frías y muertas;
yo no tenía este corazón
que ni se muestra.
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Yo no advertí este cambio,
tan simple, tan cierto, tan fácil:
¿En qué espejo se perdió
mi rostro?
.
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Turismo
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-¡Llévese el dulce de sidra! -decía.
Y era pálida y suave,
su boca de nata.
Y su vestido de lino alvo.
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Miraba con ojos de agua y ópalo.
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Y envolvía los dulces en papel blanco,
lentamente, sin ruido.
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Nunca vi nada igual:
toda la lechería era cándida:
esmalte, mármol, porcelana.
Y sus brazos formaban ríos de leche,
y las uñas, como guijarros pequeños,
jugaban con el hilo, culebrilla de marfil.
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Alzó el rostro como una camelia.
Y sonrió, con una tenue espuma
en los dientes de cristal.
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Yo la pensaba abstracta,
diluyéndose en naranjo florido,
bajo la luna absoluta.
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Pero, entre los quesos tiernos, me dijo:
-Faltan cinco centavos.
Y esperó, con la palma abierta.
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Asimismo, su mano parecía un narciso...
.....inclinado.
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Cecilia Meireles (1901, Río de Janeiro, 1964), de Viaje y Mar absoluto. Traducción: Estela dos Santos, Retrato. Santiago Kovadloff, Turismo. Libros publicados, entre otros: Viaje, 1939. Música vaga, 1942. Mar absoluto, 1944. Retrato natural, 1949. 12 nocturnos de Holanda, 1952. Canciones, 1956.

lunes, 22 de noviembre de 2010

III. Carlos Drummond de Andrade

Confidencia del Itabirano
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Viví algunos años en Itabira.
Principalmente nací en Itabira.
Por eso soy triste, orgulloso: de hierro.
Noventa por ciento de hierro en las calles.
Ochenta por ciento de hierro en las almas.
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Las ganas de amar que me impiden el trabajo
me vienen de Itabira, de sus noches blancas, sin
.......mujeres y sin horizontes.
Y el hábito de sufrir que tanto me divierte,
es una dulce herencia itabirana.
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De Itabira traje diversas prendas que ahora te
......ofrezco:
esta piedra de hierro, futuro acero del Brasil;
este San Benedicto del viejo santero Alfredo
......Duval;
este cuero de anta, extendido en el sofá de la
......sala de visitas;
este orgullo, esta cabeza gacha...
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Tuve oro, tuve ganado, tuve estancias.
Hoy soy empleado público.
Itabira es apenas una foto en la pared.
¡Pero cómo duele!
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Manos juntas
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No seré el poeta de un mundo caduco.
Tampoco cantaré al mundo futuro.
Estoy aferrado a la vida y miro a mis compañeros.
Se los ve taciturnos pero nutren grandes esperanzas.
Junto a ellos considero la enorme realidad.
El presente es tan grande, no nos apartemos.
No nos apartemos mucho, vayamos tomados de la mano.
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No seré cantor de una mujer, de una
.....historia,
no diré los suspiros al anochecer, el paisaje
.....observado desde la ventana,
no distribuiré estupefacientes o cartas de
....suicida,
no huiré a las islas ni seré raptado por
....serafines.
El tiempo es mi materia, el tiempo presente,
....los hombres presentes,
la vida presente.

Carlos Drummond de Andrade (1902, Itabira, Minas Gerais-1987, Río de Janeiro), de Sentimiento del mundo y José. Poeta. Traducción: Estela dos Santos. Libros de poesía: Alguna poesía, 1930. Sentimiento del mundo, 1940. José, 1943. La rosa del pueblo, 1945. Claro enigma, 1951. Hacendero del aire, 1954. Lección de cosas, 1962. Los buenos tiempos, 1968. Cuerpo, 1984.